Artículos Zero Frequency®

 

Se tú mismo y sintoniza con la onda Zero Frequency®

- por Mabel Katz


Sé tú mismo

Nuestra lección es aprender a ser. La libertad de ser te liberará de la opresión de hacer. Aquí yace la semilla de sabiduría que tiene la capacidad de llevarte más allá de todo el conocimiento de este mundo. – Eric Pearl

 

La mayor parte del tiempo, nos concentramos más en “hacer” que en “ser”. Tal vez lo hagamos porque creemos que es nuestro deber. Tal vez parezca lo correcto, lo que todos esperan de nosotros. Sin embargo, cuando nos enfocamos en lo que hacemos en lugar de lo que somos, nos colocamos a nosotros mismos en segundo lugar. Es como poner el carruaje adelante del caballo. Lo que realidad más importa es hacer lo que funcione para nosotros, lo que se siente bien en nuestros corazones.

 

Tal vez pienses que eres tú mismo, pero la mayor parte del tiempo no es así. Cambias como un camaleón según lo que crees que otros quieren que seas. Estás más preocupado por obtener la aprobación de otros que por ser tú mismo. De hecho, estás dispuesto a ser quien necesites ser para ser aceptado o para evitar el rechazo, en lugar de confiar en que estarás bien simplemente siendo tú mismo y haciendo lo que se siente bien en tu corazón.

 

Ni siquiera cuando estás solo eres tú mismo. Tus memorias te llevan a momentos en los que otros no te hicieron sentir muy bien. Tal vez te sientas rechazado porque no actuaste del modo en el que otras personas querían que actuaras o quizás te sientas mal porque dijiste cosas que no sentías. Las posibilidades son infinitas.

 

A lo largo de los años, has descargado y acumulado muchas memorias de experiencias tuyas, de tu familia y hasta de tus ancestros. Filtras tu interpretación de la realidad y tus reacciones y decisiones a través de la lente de estas memorias. Sin embargo, tú no eres esta defectuosa información que se repite constantemente en tu mente y, cuando le permites que te controle, permites que la parte de tu mente que no sabe nada tome decisiones y elija por ti. Estas memorias controlan tus pensamientos y tus sentimientos. Dirigen tu vida, pero tú crees que controlas la situación.

 

Aun cuando obtienes la aprobación del exterior, cuando otros están contentos y felices contigo, la sensación de satisfacción es sólo temporal. La aprobación del exterior sólo ofrece una sensación de satisfacción efímera que rápidamente se disipa en cuanto el estímulo desaparece, y tú te quedas con una sensación de vacío por haber traicionado a tu verdadero ser. Tal vez obtengas tus 15 minutos de gloria, pero este tipo de “sentimientos mundanos” no es lo que realmente estás buscando.

 

En realidad, lo que más importa es lo que tú pienses te ti mismo. Debes amarte y aceptarte  tal como eres. Cuando estás bien, los demás están bien. Cuando te aceptes a ti mismo y te ames, los demás te amarán y aceptarán.

 

Por ejemplo, ¿puedes recordar algún momento en el que te permitiste ser tú mismo y simplemente confiaste en el universo? Estos son momentos en los que sigues a tu corazón y tomas decisiones basándote en una sensación de sabiduría natural, tu sabiduría, sabiendo que estas decisiones son correctas aunque tal vez no puedas explicar por qué.

 

Probablemente esos fueron momentos en los que en verdad no te importó lo que otros pensaran de ti, momentos en los que te sentiste seguro y confiado en ti mismo y tan bien y fuerte en tu corazón que no te preocupó lo que otras personas dijeran o pensaran. Sólo en esos momentos descubres que en verdad eres invencible y todo es posible.

 

Cuando eres tú mismo, simplemente sabes que no hay límites y te topas con una ley universal muy potente, la ley del menor esfuerzo, que se basa en el hecho de que la inteligencia de la naturaleza funciona con una facilidad natural. Cuando eres natural, espontáneo, abierto y flexible, estás usando esta ley. No gastas tu energía y, por lo tanto, puedes usarla para atraer con facilidad aquello que es correcto y perfecto para ti en cada momento. Haces menos y consigues más. El universo comienza a colmarte de bendiciones personales y financieras.

 

El gran maestro zen Osho dijo: “Debes perder todo para poder ser”.

 

Sí, debes soltar todo aquello que no eres tú. Ésta es la clave de la felicidad, la riqueza y el éxito en la vida. Ser quien eres en realidad es soltar toda la programación, las memorias y los prejuicios. De hecho, casi todo lo que has decidido creer no define quién eres en realidad. Tú no eres tus problemas, tus opiniones ni tus juicios de valor. Tú estás más allá de todo eso.

 

Ser o no ser, esa es la única verdadera cuestión. Tu trabajo es volver a ser tú mismo. Y para regresar a ti mismo, debes recordar cómo simplemente ser. Debes soltar todo el conocimiento y desaprender lo que has aprendido para poder conectarte con tu propia sabiduría (la que está en tu corazón), recuperar tu ritmo natural.

 

Tal vez ahora te preguntes: “Pero, ¿qué significa simplemente ‘ser’ yo mismo?”.

 

Ser tú es estar en Cero. Estás en Cero cuando tu intelecto (mente consciente) y tus emociones (mente subconsciente) ya no te dominan. Sólo entonces, te conviertes en un canal abierto para recibir las ideas correctas y soluciones perfectas. En este lugar, comienzas a oír cosas que nunca habías oído con anterioridad; te conviertes en un observador y comienzas a notar cosas que nunca habías percibido antes. Sientes que estás en el fluir. Las cosas simplemente suceden sin que tú intervengas demasiado.

 

Pero, ¿qué se siente al estar en Cero?

 

Es importante darse cuenta de que ser tú mismo (en Cero) puede, al principio, durar sólo un segundo, porque las memorias vuelven a tocar y te hablan todo el tiempo. Esto puede sonar desalentador, pero es mucho más desalentador y triste rendirse, dejar pasar por completo la inspiración, y vivir la vida sin descubrir tu ser verdadero, adormecido, como un robot que siempre es manipulado y controlado por programas. Cuanto más practiques la conciencia (estar en Cero), más lograrás estar presente y ser consciente. Poco a poco, te liberarás y comenzarás a apreciar y a recibir las bendiciones del universo.

 

Sólo tú puedes detener los programas y regresar a Cero, al momento presente. En el presente tienes todo lo que necesitas. Eres uno con todo el cosmos y puedes observar, en lugar de involucrarte. Por favor, ten en cuenta que en cuanto te preguntes o pienses: “¿Estoy en Cero?”, ¡no lo estás! Suelta las expectativas.

 

Cero es una experiencia que abre la puerta para que la inspiración aparezca (Dios). Cuando estás en Cero, llegan las ideas y las soluciones perfectas. Una vez que comienzas a vivir en esta verdad espiritual, te puedes relajar porque sabes que no estás solo. Tienes el apoyo del universo. Entonces, puedes disfrutar y sentir el misterio y la magia de la vida.

 

En días nublados, sabes que el sol brilla sobre las nubes. Buscas las pausas, esos momentos en los que las nubes se abren y logras ver el cielo azul. Tus memorias y tus programas (el hemisferio izquierdo de tu cerebro) son como nubes: están siempre inventando historias, constantemente lamentándose y añorando el pasado o preocupándose por el futuro. Cuando eres tú mismo, eres totalmente consciente del momento presente. No permites que tu mente se aflija por el pasado ni se preocupe por el futuro. Al estar total y completamente presente (mente, cuerpo y espíritu), creas una pausa en las nubes y permites que el sol brille a través de ellas.

 

En Cero eres tú, por lo tanto te sientes satisfecho, completo y feliz en tu corazón. Sabes que puedes conquistar el mundo; comprendes que nadie te puede detener; te sientes seguro de que todo es posible. Lo que otros piensen deja de ser importante.

 

La clave de la felicidad, la paz y la libertad personal y económica en la vida está en nuestro interior. Es nuestra identidad. Nuestra verdadera identidad es la clave para atraer riquezas y éxito, y por eso es tan importante soltar nuestro falso ser.

 

Permíteme contarte qué significa esto para mí. Cuando aún me encontraba buscando mi camino, recuerdo que les decía a mis hijos –que aún eran muy jóvenes- que su trabajo sólo era ser felices. En aquel momento, no entendía por completo qué les estaba diciendo, pero ahora lo sé. Cuando eres feliz, eres tú mismo y estás en el fluir. Ese perfecto fluir te lleva al lugar correcto, en el momento perfecto, con la gente indicada. De repente eres “afortunado”. Todo comienza a funcionar para ti y encuentras el tiempo, la energía y –más importante aún- la voluntad de hacer lo que haga falta.

 

Cuando eres feliz, estás en Cero. Dejas de ser un obstáculo en tu propia vida porque dejas de pensar y reaccionar en forma emocional. Estás presente, libre y abierto. Cuando eres tú mismo, todo sale con facilidad.

 

¿Cuáles son los pensamientos limitadores sobre tú mismo que evitan que experimentes la felicidad?

 

Tal vez te sientas seguro, un pensador positivo, o que trabajes con afirmaciones y visualizaciones, y tal vez esto te esté funcionando.

 

Estoy aquí para decirte que, sin importar cuán positivo pienses o cuántas afirmaciones y visualizaciones diarias practiques, sólo estás manipulando los 15 de bits de información por segundo que puedes procesar en forma consciente. Sin embargo, en realidad produces 11.000.000 de bits de información por segundo. Entre estos millones de bits de información que se encuentran fuera de tu conciencia están los pensamientos limitadores que se repiten todo el tiempo, tales como: “No soy lo suficientemente bueno”, “No tengo una buena educación”, “No lo merezco”, “La vida es difícil”, entre tantos otros.

 

Las afirmaciones y las visualizaciones son maravillosas cuando comienzas a despertar. Son una especie de escuela preparatoria para el alma. Pero ha llegado el momento de que te gradúes, de que te des cuenta de que ser tú mismo es la única clave verdadera para todo lo que es correcto y perfecto. No sabes qué significa esto. Tu único trabajo es ser tú, y el resto vendrá en forma automática.

 

Muchos creen que la felicidad es una vida sin problemas. Sin embargo, la vida está llena de problemas; de lo contrario, no tendríamos oportunidad de crecer. ¡Sería tan aburrido! Estamos aquí para aprender de nuestras experiencias, para hallar las bendiciones detrás de cada desafío, y para descubrir nuestra verdadera identidad.

 

El único camino para lograr esto es soltar y dar permiso a Dios, el universo. Debemos dar permiso a aquella parte nuestra que nos creó y que nos conoce mejor que nadie. El universo está esperando que abramos la puerta y soltemos, para poder “sintonizar” a Cero.

 

No hay nadie allí afuera. Sé que el significado que le asignas a todo y a todos parece muy real y externo, pero tú creas la realidad con tus pensamientos. Tus ojos simplemente detectan la información que les envía tu cerebro. Lo que “ves” está determinado por tus filtros internos, que están contaminados por tus propias percepciones. La realidad, lo que ves es tu propia creación. Tú lo inventas con tus pensamientos de las personas y las situaciones y tú eres el único que puede soltar estas ideas y de esta manera escapar de la prisión de los juicios de valor, opiniones y creencias que has creado para ti mismo. Cuando te deshaces de todos los disparates que has acumulado a lo largo de tu(s) vida(s), estás en Cero y podrás fluir con la bondad del universo de Dios.

 

Me sentí libre por primera vez en mi vida cuando descubrí que era el 100% responsable. Antes de eso, creaba mi propia realidad y ni siquiera lo sabía. Luego desperté y descubrí que mi felicidad no dependía de nadie ni de nada fuera de mí misma. Cuando esto sucedió, comencé a sentirme más feliz y más satisfecha. Entonces, ¡me di cuenta de que no necesitaba ser perfecta! Eso fue importante para mí, siempre intentando ser la madre perfecta, la esposa perfecta, y aún peor, ¡la contadora perfecta! Era algo imposible. No somos perfectos, no de la manera en la que comprendemos el concepto de perfección en este mundo. Somos únicos. Todos nacemos con talentos únicos. Podemos hacer cosas que nadie más puede hacer.

 

Cuando me di cuenta de que estaba bien de la manera que era y que no necesitaba ser perfecta, hablé con los socios del estudio contable en el que trabajaba en aquel momento y les dije que dejaría de hacer auditorías impositivas. Se sorprendieron y me preguntaron por qué. Me recordaron que había hecho excelentes auditorías impositivas en el pasado. Les respondí que las auditorías impositivas no representaban uno de mis talentos y que estaba segura  de que en la oficina había personas que amaban y realmente disfrutaban hacer ese trabajo. Sabía que estas personas sabían lo que hacían y que probablemente serían más expeditivos que yo. Les expliqué que la empresa probablemente ganaría más dinero empleando esa gente para esa tarea en lugar de mí, ¡ya que ellos tardarían menos tiempo! Yo era mucho mejor preparando impuestos, trabajando en contaduría y haciendo cosas puntuales. En esas áreas, podía solucionar problemas y conseguir más que otros en menos tiempo. La idea es que todos tenemos nuestros propios talentos y somos buenos en ciertas cosas que podemos hacer mejor que nadie.

 

Después de decirte esto, me gustaría tranquilizar a tu intelecto. Fuiste creado perfecto. Perfecto significa sin creencias, juicios de valor ni opiniones. Aún eres perfecto. Las imperfecciones son los “programas” que has acumulado. Has olvidado quién eres en realidad. Por lo tanto, cada vez que surge un problema, tú te involucras, reaccionas y te defiendes a ti mismo, y lo que es peor, culpas. Crees que en realidad hay alguien haciéndote algo.

 

En nuestro estado habitual de inconsciencia, no somos capaces de ver que todo lo que necesitamos está siempre ahí, junto a nosotros. Esto es debido a que nunca estamos presentes y creemos que sabemos más y a menudo cerramos nuestra conciencia a otras opciones.  Nuestras rígidas expectativas intelectuales hacen que busquemos en los lugares equivocados y formulemos preguntas erróneas. Nos enseñan que confiar en nuestro corazón es ser débiles, por lo tanto descartamos aquello que nos dice nuestra intuición y/o nuestra inspiración.

 

Soltar te ubica en un lugar de equilibrio (Cero) en el que la inspiración puede aparecer y traerte las ideas y las soluciones más maravillosas. Sólo puedes sintonizar esta Frecuencia Cero® –en la que puedes recibir inspiraciones claras, sin estática- y ser guiado y protegido cuando no estás pensando ni preocupándote. El único requisito es soltar todo lo que no eres tú (dar permiso), y luego Dios, el universo, hará el resto. No necesitas pensar ni preocuparte por nada.

 

No temas ser tú mismo. Es más fácil de lo que crees, ya que es tu estado natural. Una vez que comienzas a practicar soltar y no escuchar a tu EGO, cuando dejas de preocuparte por lo que deberías estar haciendo –lo que otros creen que es correcto- y comienzas a prestarle atención a lo que te hace sentir bien y te hace feliz, aún si no puedes explicarlo o encontrarle sentido, lentamente regresas a ti mismo. Sólo has olvidado quién eres en realidad. Ahora es el momento de recordarlo y de regresar a casa.

 

La divinidad es el ritmo. Tú eres el ritmo. Despierta. A cada momento, elige ser TÚ y llévate de regreso a Cero. Una vez que estés allí, ponte cómodo y relájate. Las recompensas se multiplicarán y los milagros sencillamente sucederán.